DOLOR CRÓNICO Y SEXUALIDAD. UNA PAREJA SALUDABLE Y COMPATIBLE.

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Dolor crónico y sexualidad: una pareja saludable y compatible

 

La sexualidad forma parte de la experiencia humana y por tanto de la salud general de las personas. Los aportes y beneficios de una sexualidad vivida y gozosa son múltiples. El dolor crónico es el que persiste o se repite en un período de tiempo. Las personas con dolor crónico refieren dificultades en la actividad sexual evitándolas permitiendo así la consecución del mantenimiento del dolor.

 

Cuidar la sexualidad enriquece la experiencia humana y sus procesos.

 

Hace unos años asistí a una formación sobre dolor crónico y sexualidad que fue reveladora para mi visión sobre el dolor crónico y sobre cómo viven estas personas su sexualidad.

 

Algunos estudios estadísticos muestran que el 70% de las personas que padecen dolor crónico tienen problemas sexuales. También arrojan datos como que las personas con dolor agudo tienen más problemas sexuales que las que presentan dolor crónico. Estos datos son extraídos de mi formación realizada en el colegio oficial de psicólogos de Madrid, información sobre como la salud sexual de las personas es imprescindible para su mejoría.

 

Algunas de las características de las personas con dolor crónico: 

 

  • Miedo exacerbado al movimiento 
  • Bajo estado de ánimo
  • Fatiga
  • Ocultación
  • Baja autoestima
  • Mucha anticipación por lo tanto activación del dolor
  • Dificultades posturales

También es común encontrar tratamientos combinados con antiepilépticos y antidepresivos afectando estos fármacos a las relaciones sexuales influyendo en el deseo, la capacidad orgásmica y la erección del pene.

 

 

El miedo al movimiento tras una experiencia dolorosa está muy extendido en la sociedad.

 

 

Con esta frase quiero decir que algunas personas tienen miedo al movimiento cuando han transitado dolor agudo o crónico, es relativamente sencillo asociar al movimiento el miedo de que nos producirá mayor dolor. Por ejemplo, un dolor agudo como un esguince puede llevarnos a sentir miedo si asociamos que el dolor podría aparecer al realizar movimientos.

 

 La inactividad perpetúa el dolor, aumenta la debilidad, la fatiga y el sobrepeso, provocando mayor dolor y malestar,
manteniendo por tanto,
la propia inactividad. Es un círculo vicioso donde el dolor se convierte en el centro de tu vida, invade todo, y es importante que sea algo más y no el centro. 

 

El dolor se convierte en el centro de tu vida, invade todo, y es importante que sea algo más y no el centro.

 

Por tanto, el miedo al movimiento es extensible al miedo a las relaciones sexuales porque implica movimiento. Al reducirse las actividades placenteras, incluidas las lúdicas, se propician espacios más depresivos donde la apatía y la anhedonia perseveran, traduciéndose en una reducción de endorfinas, serotonina, dopamina y otras hormonas, y neurotransmisores que nos llevan a estados más relajados y placenteros, aliviando las sensaciones de dolor.

 

¿Si tengo dolor ya no puedo disfrutar de mi sexualidad? 

Las personas que padecen dolor crónico disfrutan de las relaciones sexuales
igual que las personas que no lo padecen, son situaciones diferentes que
requieren nuevas estrategias de adaptación.

 

La mayor parte de las personas con dolor crónico refieren dificultades en la actividad sexual como problemas de excitación, incremento del dolor, dificultades en las posturas, baja confianza, preocupaciones sobre el rendimiento y problemas de pareja.

 

Las causas percibidas de las disfunciones sexuales: miedo de fallar en el desempeño y temor de agravar el dolor debido a la actividad sexual.

 

Las personas que padecen dolor crónico disfrutan de las relaciones sexuales igual que las personas que no lo padecen, son situaciones diferentes que requieren nuevas estrategias de adaptación. 

 

Aquí algunas aportaciones para enriquecer vuestros encuentros.



  1. Prevé el dolor y el cansancio, planea el encuentro erótico en el punto de mayor efecto de la medicación.
  2. Ama los lubricantes. Úsalos siempre para asegurarte mayor humedad, lubricación y movimientos más fluidos que te inspiren al gozo y al placer. Mejor de base acuosa para prevenir la sequedad vaginal.
  3. Aceite de Pompeya (aceite esencial). Es un aceite muy hidratante que contiene propiedades excitantes y estimulantes llevándote a un despertar de sensaciones relajando tu cuerpo.
  4. Utiliza almohadas, cojines para apoyar determinadas zonas del cuerpo.
  5. Juguetes sexuales como vibradores, dildos, masajeadores que puedan ser de ayuda en caso de limitación o dolor.
  6. Reactiva la chispa, deja que tus sentidos se estimulen y activen, lee relatos eróticos a tu pareja mientras mantienes la excitación, potencia los sabores y experimenta la comida con todos sus matices, deja que las caricias te eleven y enciendan tu deseo.
  7. Potencia la comunicación, enriquécela incluso aprende nuevas palabras o formas de usarlas para nutrir tu comunicación erótica.
  8. Excitación vicaría (visual). Estimula la vista y juega con la insinuación y la seducción. Activará el deseo, enriquecerá la erótica, y el placer reducirá las sensaciones dolorosas por otras más agradables.
  9. Visita a una especialista en dolor crónico que junto con una sexóloga hagan de tu salud sexual una fuente de bienestar y goce.

 

Escribo este post con muchísimo respeto hacia las personas con dolor crónico, la formación que realicé me dio una visión empoderada de las personas con dolor crónico y no de víctimas. Las personas que asistieron a la formación y compartieron sus testimonios sobre el dolor fueron cruciales para inspirarme a escribir este post.

 

Si estás leyendo este artículo y eres una persona con dolor crónico o conoces alguna y quieres compartirlo, estaré encantada de leerte y responderte. Y recuerda que es una perspectiva más sobre el dolor, sus procesos y estados respecto a la sexualidad, aunque no la única.

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